El Manifiesto de Madrid plantea una IA más transparente y responsable para impulsar la innovación empresarial

El Consejo Asesor Internacional de Inteligencia Artificial ha presentado el Manifiesto de Madrid por una IA responsable, un documento que recoge 25 principios para orientar el desarrollo y la aplicación de esta tecnología hacia un modelo democrático, inclusivo, sostenible y centrado en las personas. Sus recomendaciones abordan cuestiones de especial interés para las empresas que utilizan inteligencia artificial en sus páginas web, plataformas digitales y procesos de comercio electrónico.

Entre los aspectos destacados figura la necesidad de que las empresas utilicen la IA con una finalidad legítima y claramente identificable, de forma proporcional a las necesidades que pretenden atender y teniendo en cuenta sus posibles efectos sobre los derechos de las personas. El documento también insiste en que esta tecnología debe complementar las capacidades humanas y no sustituir la responsabilidad de quienes toman decisiones que puedan afectar significativamente a los usuarios.

La privacidad y la protección de los datos ocupan otro lugar central. El Manifiesto recuerda que solo deben tratarse los datos estrictamente necesarios para alcanzar una finalidad legítima y plantea que su utilización por parte de los sistemas de IA responda a las condiciones establecidas por sus titulares, con una finalidad declarada y un registro de uso.

En relación con la experiencia de los usuarios, el texto advierte de los riesgos de diseñar sistemas que manipulen emociones o creencias, exploten vulnerabilidades psicológicas o fomenten una interacción excesiva en detrimento del bienestar y la libertad de elección. Asimismo, destaca la importancia de prestar una atención especial a los menores y de evaluar de forma independiente los sistemas de IA que puedan llegar a este público antes de su despliegue.

El documento también sitúa la transparencia y la trazabilidad entre los principios fundamentales para generar confianza. En este sentido, considera necesario que las personas puedan conocer la finalidad, las limitaciones, los riesgos y los criterios de funcionamiento de los sistemas de IA, así como los canales disponibles para presentar reclamaciones y solicitar reparación. Además, señala que las acciones realizadas por agentes de IA deben poder atribuirse a responsables identificables, ya sean personas físicas o jurídicas.

Por último, el Manifiesto subraya que la supervisión humana debe ser efectiva y permitir comprender, corregir, rechazar o detener los resultados generados por estos sistemas. También defiende que la evaluación de la IA se mantenga durante todo su ciclo de vida, desde el diseño y desarrollo hasta su utilización, con mecanismos que permitan detectar errores, corregirlos y retirar los sistemas cuando sea necesario.

El texto concluye que el potencial de la inteligencia artificial dependerá de que sus beneficios puedan extenderse al conjunto de la economía y la sociedad. Para ello, considera fundamentales unas reglas claras, proporcionadas y predecibles, acompañadas de orientación práctica y vías sencillas de cumplimiento que permitan a empresas de todos los tamaños experimentar, invertir e innovar.