La reforma aduanera europea introduce nuevos cambios para el comercio electrónico

7 octubre, 2026

El comercio electrónico afronta en 2026 una nueva etapa en materia aduanera con la aplicación progresiva de la reforma del Código Aduanero de la Unión (CAU). Los cambios buscan adaptar la gestión de las aduanas al crecimiento de las compras online y reforzar la digitalización, la trazabilidad y el control de las mercancías que llegan a la Unión Europea.

Uno de los principales cambios entró en vigor el 1 de julio de 2026. Desde entonces, los envíos con mercancías de un valor intrínseco igual o inferior a 150 euros dejan de estar exentos de derechos de aduana y están sujetos, de forma temporal, a un derecho de 3 euros por cada línea de artículo declarada. A partir del 1 de julio de 2028, este importe será sustituido por el arancel correspondiente según el Arancel Aduanero Común.

La responsabilidad de esta deuda aduanera dependerá del canal de importación y de los operadores que intervengan en la operación. En este sentido, el uso del régimen IOSS implica que el vendedor o marketplace que lo utiliza asume la condición de declarante y la responsabilidad asociada.

El segundo hito llegará el 1 de noviembre de 2026, con nuevos requisitos de información. Entre ellos destaca la obligación de facilitar identificadores de producto (PID) que permitan mejorar la trazabilidad de las mercancías y faciliten su identificación por parte de las autoridades aduaneras.

También está prevista una nueva tasa de gestión para los artículos de comercio electrónico, independiente del derecho de aduana de 3 euros. Su importe y funcionamiento definitivo quedarán determinados por la normativa de desarrollo correspondiente.

Más información y adaptación para los ecommerce

La reforma supone para las empresas que venden online desde terceros países, una revisión de sus procesos, especialmente en lo relativo a la gestión de datos, identificación de productos, logística y coordinación con los distintos operadores que participan en la importación.

El objetivo final es avanzar hacia un sistema aduanero europeo más digitalizado y homogéneo, en el que la calidad de la información y la trazabilidad de las mercancías tengan un papel cada vez más relevante.