El Consejo de Ministros ha dado luz verde al proyecto de ley que adapta la normativa española del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) a las primeras medidas previstas por la iniciativa europea VAT in the Digital Age (ViDA). El texto, que inicia ahora su tramitación parlamentaria, constituye el primer paso para incorporar a la legislación nacional la reforma comunitaria destinada a modernizar la tributación indirecta en un entorno económico cada vez más digitalizado.
La propuesta forma parte de la estrategia impulsada por la Unión Europea para actualizar el funcionamiento del IVA y responder a la creciente internacionalización del comercio electrónico y de los servicios prestados a través de plataformas digitales. El objetivo es lograr un sistema más sencillo para las empresas, mejorar el intercambio de información entre administraciones tributarias y reforzar la prevención del fraude fiscal.
Un modelo más simple para operar en Europa
Uno de los pilares de la reforma consiste en avanzar hacia un esquema que permita a las empresas reducir las obligaciones de registro cuando desarrollan actividad en distintos Estados miembros. La finalidad es que, progresivamente, los operadores puedan gestionar gran parte de sus obligaciones relacionadas con el IVA desde un único punto de contacto con la Administración tributaria de su país de establecimiento.
Este planteamiento continúa la línea iniciada con la implantación de los regímenes de ventanilla única, que ya facilitaron la declaración e ingreso del impuesto en las operaciones de comercio electrónico dentro de la Unión Europea.
Más digitalización y mayor control
La iniciativa europea también apuesta por una gestión del IVA basada en el intercambio electrónico de información. Para ello, se prevé la generalización de sistemas de facturación electrónica estandarizados para las operaciones intracomunitarias, lo que permitirá a las administraciones tributarias disponer de información más inmediata y homogénea sobre las transacciones realizadas entre empresas de distintos países.
Asimismo, la normativa amplía las responsabilidades de determinadas plataformas digitales en sectores como el alquiler de alojamientos de corta duración o el transporte de pasajeros, reforzando su participación en la gestión y recaudación del impuesto cuando intervengan en este tipo de operaciones.
Primeros cambios a partir de 2027
Aunque las principales medidas de la reforma europea se desplegarán de forma gradual entre 2028 y 2030, el proyecto aprobado incorpora ya diversas modificaciones de carácter técnico que comenzarán a aplicarse el 1 de enero de 2027.
Entre ellas figura la ampliación del ámbito de determinados regímenes especiales de ventanilla única para incluir nuevas prestaciones de servicios, así como nuevas exigencias para operadores establecidos fuera de la Unión Europea que soliciten devoluciones del IVA derivadas de operaciones declaradas mediante estos sistemas. La norma también introduce ajustes destinados a mejorar el funcionamiento práctico de estos regímenes.
Qué supone para las empresas
Aunque la mayor parte de las novedades todavía tardarán algunos años en entrar plenamente en vigor, el inicio de la tramitación de este proyecto de ley ofrece una primera referencia sobre el nuevo escenario fiscal al que deberán adaptarse las empresas que operan en el mercado europeo.
La digitalización de los procesos de facturación, la simplificación de las obligaciones administrativas y el incremento del intercambio de información entre administraciones marcarán la evolución del IVA en los próximos años, especialmente para las compañías con actividad internacional o que comercializan bienes y servicios a través de canales digitales.



